lunes, 26 de abril de 2010

CONFUSIÓN.


No se debería confundir espiritualidad y religión. Por mucho que interesadamente quieran hacer sinónimas a estas dos palabras, no lo son en absoluto. La religión es una forma particular de la espiritualidad y no su cima más alta. Demasiado a menudo, cuando la religión carece de piedad, se convierte en lo contrario de la espiritualidad.


2 comentarios:

Alicia dijo...

Desde mi inescapable monismo y mi absoluta incapacidad para entender 'el mundo del espíritu', le pregunto, con total ingenuidad, ¿qué es, entonces, la espiritualidad?

La religión, ya lo sé (efecto colateral... Dawkins)

Un beso,
A.

El Porquero de Agamenón dijo...

La espiritualidad, entre otras cosas, en mi humilde opinión es la conciencia que tiene la razón del límite. La razón es consciente de que no todo puede ser inteligible y por lo tanto, dominable.
La espiritualidad es la emanación más alta de la racionalidad que se sabe limitada y es humilde porque se hace sabia. La razón es algo que está más allá de la mera racionalidad, de la mera lógica.
Ahora mismo me estoy acordando de la proposición de Lacan que habla que el inconsciente se estructura como un lenguaje. ¡Claro!, pero no todas las estructuras del lenguaje pueden ser aprehendidas objetivamente. Me estoy refiriendo sobre todo a los significados tan llenos de matices y subjetividades.
No sé si me estoy yendo por los cerros de Úbeda pero creo que espiritualidad no se opone en absoluto a razón. Sí se opone demasiado a menudo a religión. La espiritualidad entronca más bien con el mejor misticismo. El misticismo de Pessoa, por ejemplo “soy místico, mas sólo con el cuerpo. Mi alma es pura y no piensa”.
Buenas noches, estimada Alicia