lunes, 31 de enero de 2011

COMIDA.


Veganos, vegetarianos, lactovegetarianos, ovovegetarianos, ovolactovegetarianos, granivorianos, frugivistas, herbívoros, lactocerelianos, eubióticos, macrobióticos, carnívoros, ictiófagos, crudífagos, proteínicos… el caso es hacer de la comida el centro de sus vidas.


Como cuando mamaban o tomaban el biberón.

viernes, 28 de enero de 2011

MÍSTICOS.


De tanto ver la luz, acaban ciegos.

miércoles, 26 de enero de 2011

MOLICIE Y BARBARIE.



Reclutar a cien jóvenes talibanes con sus alfanjes bien afilados. Traerlos en un vuelo chárter desde Afganistán y depositarlos en cualquier ciudad de Occidente. Lo más probable es que en un solo día liquidasen a toda la juventud. Al principio irían casa por casa sacando a la gente de sus pantallas múltiples para decapitarlos en medio de la calle. Un poco más tarde, no haría falta. La voz se correría y todos harían por internet una quedada en la plaza más grande para facilitarles el trabajo.


En caso de que los talibanes aterrizaran un fin de semana por la noche, su trabajo sería menos extenuante. Lo más probable es que algunos jóvenes autóctonos, los más influidos por el manga y el gore, se prestaran ellos mismos como auxiliares de los talibanes sin descartar del todo las autodecapitaciones.

lunes, 24 de enero de 2011

VIRTUD





Se llamaba Penín y fue profesor mío de latín. Hasta aquí llega la rima infantil. Un homenaje que me rindo a mí mismo cuando a los trece años lo tuve de profesor. Penín odiaba a los curas por sus hipocresías y por el latín patatero que enseñaban. Fue catedrático de instituto y tuvo una muerte antigua. Siempre se esmeró en enseñarnos la pronunciación clásica. Cícero se pronunciaba Kíkero y virtus uirtus que era una semivocal/semiconsonante hasta que derivó en consonante. Paralelamente a sus comentarios fonológicos, se preocupó muy mucho de señalarnos que virtus no significaba de ningún modo virtud sino valor. Virtus como cualidad esencial de vir, varón. El latín y el griego fueron la pista de despegue que me alejó para siempre de los monoteísmos.





Si Penín fue el mejor profesor de latín, la profesora de griego nos enamoró a los quince argonautas que navegábamos por Homero y Esopo guiados por la seguridad de un pañuelo que manejaba como una ninfa. Se llamaba Pilar y sobre ella y la profesora de francés, asenté mi sexualidad primera. La mirada del Penín a través de los largos pasillos, detrás de unos traseros ajustados y unas piernas rítmicas, hizo de mí un esteta. Y un descreído también, pues en qué cabeza cabe que el dios único y aburrido de los curas pudiera rivalizar con la multitud y la variedad de los dioses grecolatinos. Por no hablar del gran jefe, Zeus o Júpiter, cuya afición principal consistía en transmutarse en lo que fuera con tal de conseguir a la hembra.





Marcado desde la infancia por el latín eclesiástico de la misa, me transferí a la cultura pagana gracias al latín agnóstico del Penín. Pude haberme despeñado como cordero de Dios que quita los pecados del mundo y heme aquí bañándome desnudo en el río de Heráclito o guerreando con César en las Galias.



Todo esto sirve para decir que tengo un latín clásico. Nada que ver con el latín perverso de los curas. Y ahora que me deslizo por la profundidad del tiempo, experimento la hondura de la huella que en mí dejaron las profesoras de griego y de francés con el Penín en medio. Los tres, profesores de lenguas, los tres aliterados y unidos bajo la sombra de una P inicial. Una P que trasmina virilidad erguida como empuje necesario para conquistar el mundo y a la mujer. Puestos a ponerse estupendos, no puedo evitar ver como encuentro afortunado el hecho de que mundo y mujer también comiencen por la M que es sonido que se pronuncia con los labios. Como la P.





Desde un punto estrictamente etimológico, decir una mujer virtuosa es un contrasentido. Y no digamos cuando se juntan dos palabras antónimas en la virtud de la castidad, sintagma delirante, puesto que es un completo dislate asociar el no follar, propio de cerebros reblandecidos, con la virilidad enhiesta de un falo virtuoso dispuesto a recorrer miles de kilómetros por tierra, mar y aire con tal de ingresar en una acogedora vagina.





No sé si me voy explicando. Quien, más bien, tendría que explicarse sería la Santa Madre Iglesia que ha hecho de palabras recias y viriles, unas mariconadas impresentables. O no sabe latín o lo pervirtió para acomodarlo a sus intereses. (Después de la Donatio Constantini, me lo creo todo). Lo mismo pasa con la mismísima religión, palabra que demuestra que no puedes fiarte ni de tu propio diccionario latino, que usé por primera vez a los catorce años y aún hoy me acompaña. Mi antiguo diccionario es un traidor y un mal nacido por la parturienta del Nihil Obstat eclesiástico. Los autores son un cuerpo de redactores de Palaestra Latina bajo la dirección del Reverendo Padre José María Mir. Ya se pueden imaginar, queridos lectores, la objetividad científica de semejante diccionario. A veces, asoma la patita y se le ve el plumero como sucede en religio, cuya primera acepción es “conciencia escrupulosa”.



Si uno sabe un poco de latín, no hay que ser un lumbreras para percatarse de que religio viene del verbo re-ligare, que significa “atar, ligar atrás, amarrar” según el mismo diccionario. No aparece ninguna “conciencia escrupulosa” por ningún lado. A pesar de todo, adoro mi diccionario de latín que junto con el franquismo tanto contribuyó a que me hiciera un experto en la lectura entre líneas.





El tiempo es viento del desierto que va depositando capas de arena sobre las palabras. Pero por abajo sigue fluyendo el río con sus cocodrilos. Hay que escarbar con mucha paciencia hasta encontrar el agua primera que dé sentido al sinsentido. Nada mejor que escribir en compañía de mis viejos diccionarios de latín y griego, amantes antiguas y fieles que tanto contribuyeron a hacer de mi un varón virtuoso.



viernes, 21 de enero de 2011

A RÍO REVUELTO...



Ganancia de…


Predicadores, pregoneros, profetas, adivinadores, arúspices, animadores, adivinos, motivadores, consultores, encantadores, coaches, videntes, buhoneros, brujos, nigromantes, tahúres, saldistas, bufones, boquirrotos, baratilleros, ventajistas, embaucadores, chapuceros, merchantes, chamarileros, mercachifles, magos, picos de oro, astrólogos, facundos, verbosos, verborreicos, charlistas, charlatanes, chicharras, cotorras, trápalas, parlanchines, locuaces, gárrulos, grajos, lengüilargos, atropellados, farfulleros…


Sablistas en general, vendedores de humo en particular…


miércoles, 19 de enero de 2011

DESORDEN


Sólo es posible trabajar con alguien caótico si tiene talento. Es la única manera de soportar la dependencia que crea en los demás.

lunes, 17 de enero de 2011

DISCÉPOLO.



Desde la “Poética” de Aristóteles hasta la “Historia de la belleza y de la fealdad” de Umberto Eco, sobre gustos hay mucho escrito y… ¡Muy bueno! Solo la ignorancia disfrazada de “respeto a la opinión de cada uno”, permite igualar el buen gusto y la zafiedad. Lo dijo Discépolo, “los inmorales nos han igualao”.

viernes, 14 de enero de 2011

HERMES



Mía es la palabra en sus significados últimos y mío también es el impulso irrefrenable a dejarme llevar por el pie. Mensajero de mí mismo, las teclas del ordenador son las zapatillas que calza mi escritura. Por eso, ahora que estoy escribiendo en una mañana de enero, tras las intensas lluvias de estos días, y surge el sol del sur, noto cómo empiezan a crecer las alas en mis pies y no tengo más remedio que levantarme de la mesa y salir en tropel. Impelido por los dorados rayos que me llevan al mar, veo los primeros pechos desnudos. Ante su visión, lanzo el grito orgiástico de las bacantes “Evohé” y, convertido yo mismo en rayo de sol, me pongo a lamer esos pezones iniciales. Homero acertó de pleno llamándome “jefe de los sueños”. Mis sueños jamás perdonan y más cuando el cuerpo invernal que se me ofrece en la playa está semidesnudo y nuevo.



Los cuerpos que reposan lánguidamente en la arena del verano ejercen sobre mí un impacto muy relativo. Son cuerpos previsibles porque mis ojos, cuando salen de casa, llevan en su seno las imágenes posteriores. En verano, todo es confirmación. Por eso, cuando en invierno sale el sol tras las intensas lluvias y veo en medio de la arena, aún húmeda, el cuerpo solitario de una ninfa, el efecto en mi retina es tan potente como el llanto de un recién nacido. Por un momento, abandono la imagen exterior del cuerpo y la retengo en mis ojos cerrados herméticamente. El sol del sur, primaveral y cálido, atraviesa mis párpados y tiñe de rojo intenso la visión de la ninfa que conservo en mi interior como hallazgo afortunado. Gracias al pie que me lleva, la vida para mí es una sucesión de afortunados encuentros que confirman mi origen olímpico.



Los grandes espacios, los caminos y las calles me resultan tan familiares como la habitación desde la que escribo. Definirme sería empobrecerme. ¿Por qué cortarme las alas si el vuelo me es tan natural? Adoro la presencia invisible del aire que me levanta o que invade mis sueños trayéndome recuerdos y vivencias que rehace a su antojo. La escritura es resultado feliz de mis sueños. Abro los ojos y me pongo a escribir imágenes que me han sucedido o que me sucederán pues, a su vez, la escritura provoca vida. Escribo para vivir más en mí sin importarme demasiado qué es lo que yo sea. El otro tan solo existe para hacerse una imagen mía a su imagen y semejanza…


miércoles, 12 de enero de 2011

SEÑALES DE HUMO



…Y publicarán un decreto-ley con carácter de urgencia que obligará a instalar detectores de humo en los domicilios. Dichos detectores estarán conectados a una centralita bajo la guardia y custodia del presidente de la comunidad quien, mensualmente, dará cuenta de las infracciones habidas a la Excelentísima Policía del Humo. Las faltas leves serán multadas con multas de 100 a 600 euros. Las faltas graves, (reincidencias constantes, número de individuos por metro cuadrado, presencia de niños…), serán enviadas al juez competente quien dictará sentencia en un plazo no superior a quince días. Las penas irán desde un mes a doce meses de obligada ausencia del infractor y su familia del domicilio habitual.



El propietario o arrendatario de ninguna manera podrá vender o subarrendar el inmueble que será debidamente precintado. Cuando la acumulación de penas por faltas graves exceda los veinte y cuatro meses y un día, el inmueble deberá ser vendido o traspasado en un plazo máximo de un año, debiéndose mudar el infractor y su familia, si la hubiere, a otro domicilio de la misma localidad distante a no menos de 500 metros de la antigua residencia…

lunes, 10 de enero de 2011

DEL OPTIMISMO


Era un optimista profundo. Sus dudas y aflicciones eran la antesala de la acción.

viernes, 7 de enero de 2011

miércoles, 5 de enero de 2011

lunes, 3 de enero de 2011

LA GAMBA ALEGRE, EL PROFESOR LAWRENCE LAUGHTON Y YO.





“Llevo toda mi vida estudiando a los chinos y todavía no los entiendo”, me dijo el octogenario profesor Lawrence Laughton en un chiringuito de La gamba alegre mientras nos tostábamos al sol con unas cervezas bien frías. La gamba alegre es una plaza recoleta en pleno centro de Torremolinos. Bastante inaccesible, la rodean varios chiringuitos donde se come pescaito frito y un restaurante chino de confianza. Uno de los pocos, por no decir el único.



Al profesor Laughton le gusta especialmente esta plaza donde recala siempre que viene de las lluvias británicas de Oxford donde dirigió el Centro de Estudios Chinos. Mi querido profesor es una autoridad mundial en la materia.



A mí, particularmente, el mundo oriental me trae bastante al fresco. No participo yo de ese deslumbramiento que un número cada vez mayor de congéneres occidentales siente por los milenarismos amarillos. Japón me parece un buen proveedor de chorradas tecnológicas para jóvenes autistas y de China me bastan los chinos de todo a cien y sus horribles restaurantes para no tener ni la más mínima intención de gastarme una pasta en visitarla.





Lo mejor de China cabe en una sola línea; Confucio y Lao Tsé como cumbres del humor y el profesor Laughton y su traducción al inglés de la obra completa del emperador confuciano Qianlong de la dinastía manchú, 1711-1799. Dentro de su vastísima obra hay un opúsculo sobre actores “El castigo del emperador”. Llegó a mí de forma muy rocambolesca. Tanto me sedujo que durante un año estuve trabajando en su traducción que completé con un controvertido prólogo donde mostraba bien a las claras mi amor por Oriente y que tuvo la virtud de llamar la atención del profesor. Mi traducción todavía no ha visto la luz de la imprenta después de tres intentos pero sí me permitió el honor de cartearme electrónicamente con el profesor al que previamente, por una elemental cortesía y con todo el miedo del mundo, le había enviado mi traducción al español junto con mi “muy discutible prólogo”, según me hizo saber en el primer contacto.





La primera sorpresa fue cuando me invitó una semana a Oxford para hablar sobre “El castigo del emperador” con especial hincapié en la “hojarasca místico-vegetal” que yo había podado de su traducción inglesa y de cuya poda daba irónica cuenta en el prólogo. Debo decir que mi primer encuentro en territorio enemigo fue mucho más satisfactorio de lo que pensaba, pues temía que el profesor dedicara toda la semana a practicar conmigo la tortura china. No fue así. Apenas día y medio duró el amable acoso de preguntas y largos silencios para después disfrutar de unos paseos en coche muy agradables por Oxford y sus alrededores mientras conversábamos. Cultura en general, algo de política y mucho fútbol. “Los chinos lo copian todo, pero mal. Todavía están a años luz. Empezarán a estar a nuestra altura cuando jueguen bien al fútbol. Entonces Occidente deberá ponerse a temblar”, fue una de las pocas opiniones directas que me dio sobre China. Todo lo demás eran sonoras risotadas a costa de mi ignorancia, supongo, aunque él me decía que mi sentido del humor “no le era del todo extraño”, una manera muy oriental de decirme que tenía un sentido del humor bastante inglés.





La segunda sorpresa vino con la despedida en Gatwick, “Nos vemos en julio en la plaza de la gamba alegre, si no tiene inconveniente”. Debo decir que la coma que marca una ligera pausa entre las dos proposiciones es tan sólo simbólica pues el pobre profesor tuvo que esperar un tiempo larguísimo hasta que yo me recuperase del impacto de la proposición primera de la gamba alegre, plaza que conozco a la perfección desde que me vine a vivir a la costa. Tanto me impactó que se vio en la obligación de añadir “si no tiene inconveniente” a lo que respondí con un balbuceo, un intento de abrazo y una carrera atropellada en busca del chequin.



Ahora nos vemos una vez al año en Torremolinos donde tiene un pequeño apartamento desde los años sesenta, “Cuando Torremolinos era lo que era y no el cementerio de elefantes que es ahora, incluyéndome a mí y a mis muy gastados colmillos”.





Entre sorbo y sorbo a una cerveza bien fresquita que nos vamos tomando cada día sucesivamente en las terrazas que rodean a la plaza, seguimos hablando de cultura en general, casi nada de política y mucho de fútbol… Y entremedias largos silencios como moscas. Un día, a propósito de la atención flotante, una expresión feliz que había acuñado el profesor para traducir del chino la chinada “ser los ojos y los oídos del tigre cuando reposa al lado de un río”, yo le dije que en andaluz existe una expresión bastante aproximada, “papar moscas” que dio lugar a una curiosísima disertación de mi amigo acerca de las afinidades que él veía entre lo andaluz y lo oriental que remató con “Aquí tienes, sin ir más lejos, el nombre de la plaza donde estamos, la gamba alegre. Podría pasar perfectamente por ser un nombre chino. No deja de ser curioso que haya un restaurante chino rodeado de chiringuitos andaluces. Las casualidades no existen”