viernes, 29 de octubre de 2010

HIPOCRESÍA Y PURITANISMO.


¡Qué tiempos tan exhibicionistas son estos que vivimos donde tantos se escandalizan por todo!

miércoles, 27 de octubre de 2010

IGNORANCIA.


La ignorancia suele ser el camino más corto hacia la insolencia.

lunes, 25 de octubre de 2010

ORINA, ORINALES, REYES




Junto a la sangre y a las heces, la orina pertenece a la gramática analítica por derecho propio pues son detectores de cualquier dolencia o enfermedad. ¿Quién no guarda en su memoria la típica escena de película histórica en la que un empelucado médico analiza con mirada de halcón y nariz de sabueso los detritos reales depositados en un orinal? La cosa ha cambiado mucho desde entonces. Excepto algún viejo despistado, ya nadie tiene un orinal debajo de la cama. Tampoco ningún médico lleva peluca y sin embargo la monarquía persiste, cosa que no acabo de entender. Tan modernos para los análisis urinarios y tan antiguos para los tronos y las coronas. Se me podrá decir con toda razón que la monarquía se ha modernizado tanto como los análisis de orina, lo cual es cierto. Hoy todo es mucho más higiénico, pero también es cierto que les seguimos pagando a reyes y emperadores como hace siglos; bodas, bautizos, palacios y viajes con vistas a que tengan una estancia larga y feliz en la tierra.






La verdad es que no sé por qué me pongo tan revolucionariamente francés cuando hablo de escatologías gramaticales como la orina y las heces. ¿Será que todavía persiste en mí la imagen de los juegos infantiles cuando nos colocábamos los orinales en la cabeza semejando coronas? A mucha gente le da por leer revistas rosas cuando se sienta en el váter. A mí, sin embargo, me da extrañamente por pensar y, cuando orino, tengo la manía de poner las dos manos en la pared como si me estuvieran cacheando o como si fuera uno de los fusilados el dos de mayo por los franceses de Goya, visto de espaldas y con el muro delante y no detrás. ¿Querrá esto decir que pienso del revés?¿Viviré de espaldas a los tiempos actuales?¿Seré un afrancesado decimonónico en escisión sufriente entre la incapacidad de gritar “vivan las cadenas” y por otro lado ver cómo mis ideales de ilustración y enciclopedia me son impuestos a golpes de bayoneta?¿Será que en el fondo vivo en un sin vivir cada vez que espero los resultados de los análisis de sangre y orina? ¿Habré iniciado ya la vuelta irremediable al orinal de la infancia de debajo de la cama?...

viernes, 22 de octubre de 2010

miércoles, 20 de octubre de 2010

RENACIMIENTO.



Se había erigido en el modelo perfecto de hombre del siglo XXI. Era un geómetra. Por un lado sabía trazar la recta con perfección masculina y, por otro lado, se había vuelto curvo y relativo como la mujer y el universo.

lunes, 18 de octubre de 2010

OTRA GALAXIA.




I-Este año tuve que viajar a Francia por motivos profesionales. De la Rochelle, donde estuve diez días, guardo dos recuerdos imborrables relacionados con los jóvenes y la cultura. En la bocana del puerto flanqueado por sus dos famosas torres, asistí a un ensayo general de teatro. Quince chavales de instituto, dirigidos por dos profesores de literatura, recitaban sin equivocarse ni una sola vez larguísimas ristras de versos de Racine al aire libre mientras la gente pasaba, miraba y seguía su camino. Yo opté por sentarme. Durante una hora asistí como espectador privilegiado a un espectáculo único…





II- Hace mucho tiempo estudié francés en el bachillerato antiguo. A los catorce años estuve en Francia por primera vez. Aquel viaje fue iniciático. Leí mucha literatura francesa y aprendí algunas canciones, Brassens, Brel… que olvidé. Cuarenta y tantos años después me sorprendo cantando las olvidadas canciones mientras me preparo para el trabajo en medio de una habitación muy grande atestada de gente que se afana en un montón de tareas distintas. La otra sorpresa, la grande, vino de la gente joven que se puso a cantar conmigo. ¡Los jóvenes franceses conocían las canciones antiguas de sus viejos cantantes!





III-Leo hoy en el periódico que los jóvenes del instituto Voltaire de Paris se han sumado en Francia a una huelga general nada simbólica contra la misma política neoliberal que se está practicando en España. El periódico dice que los jóvenes estudiantes se congregan una hora antes, a las siete de la mañana, en la puerta del instituto para decidir asambleariamente cada día si secundan la huelga. Una chica dice: “Protestamos porque esta reforma nos perjudica. Nos quita el trabajo o nos lo quitará. Y además, perjudica a nuestros padres. Por eso también protestamos. Por ellos”…





…Entonces no lo puedo evitar. Me viene a la memoria como un rayo la última protesta de la gente joven en España. La que se citó por Internet para hacer un garrafón de protesta contra algunos ayuntamientos que querían suprimir el que bebieran en la calle hasta altas horas de la madrugada…



viernes, 15 de octubre de 2010

MINEROS.


¿Cuánto tiempo tardarán los mineros de Chile en salir a la superficie?

Superficie: Cualquier área tan desértica como el desierto de Atacama desprovista de medios de comunicación.

miércoles, 13 de octubre de 2010

LA CRISIS Y SU SALIDA.


¡Debemos felicitarnos. Cada vez estamos más cerca de salir de la crisis y cumplir el sueño de los empresarios. Que los trabajadores paguen por trabajar!

lunes, 11 de octubre de 2010

MORTADELA


Mortadela es un sustantivo de origen incierto. Unos dicen que viene de mortero y otros que de mirtatum, mirto, que se usaba en su fabricación como sustituto de la pimienta. Lo único cierto es que la humilde mortadela formó parte gramatical y sustancial de mi cuerpo cuando intenté independizarme, sin ningún éxito, del dinero de mis padres mientras estudiaba en Sevilla. Sevilla es una ciudad hermosa para pasear por su casco antiguo, uno de los más grandes de Europa. En Sevilla me harté de bocadillos de mortadela durante mi guerra particular de la independencia. En una buhardilla al lado del palacio de las Dueñas, mi cuerpo esculpió la figura bohemia del estudiante pegado a un bocadillo de mortadela como cena única. Desde la terraza también me nutría con la vista inigualable de los tejados viejos de las casas.

Gracias a la mortadela me convertí en un esteta. Aún siento un pellizco en el alma al recordar los atardeceres de primavera desde la terraza de la buhardilla, con mi bocadillo de mortadela oyendo los últimos ensayos de las bandas procesionales y los martillazos últimos de artesanos y carpinteros de los talleres de abajo. Por eso me gusta escribir en medio de la gramática musical que me procuran al unísono las teclas de mi ordenador y los sonidos de la gente que trabaja esta mañana encima del tejado de enfrente. Están levantando las tejas para impermeabilizar la techumbre mientras yo conservo el sabor reciente del café del desayuno y del bocadillo de mortadela aderezado con un poco de aceite de oliva. Desaparecido el comunismo tras el berlinazo, desaparecida de mi vida la mujer que me acompañó durante mis primeros bocadillos, ausente la hija que vino de aquellos amores, ya sólo me queda mi fiel mortadela como testigo mudo de que todo pasa y todo queda.

viernes, 8 de octubre de 2010

RITUAL.


Bucle del tiempo. Tiempo repetido y ensimismado.

miércoles, 6 de octubre de 2010

VIAJAR.


Producir el instante para mirar en soledad.

lunes, 4 de octubre de 2010

LINGÜÍSTICA APLICADA.


Proverbio del Porquero para estos tiempos tan infantiles:
"Si le hablas a un niño como a un niño, seguirá siendo un niño. Si le hablas como un adulto, lo más probable es que crezca".

viernes, 1 de octubre de 2010

LOLITA.(GRAMÁTICA DEL CUERPO).



Lolita es la quintaesencia del complejo de la mantis religiosa cuyo insecto hembra devora al insecto macho una vez fecundada. Y uno se pregunta con pregunta de insecto macho ¿Para qué meterla si uno sabe que va a morir?




“Pues por eso”, vienen a decirnos en resumidas cuentas las sicologías varias del inconsciente y uno no tiene más remedio que acudir otra vez a los griegos y a sus mitos que es en donde beben todas las sicologías. Nos vienen entonces los nombres simbólicos de Eros y Tánatos, unidos en sagrada cópula, y también los nombres propios de Antígona, Edipo, Medea… que, con sus nombres antiguos e individuales, nombran complejos y pulsiones modernas y generales. La mayoría de los seres humanos no sabe que lleva un teatro en su interior. Todos somos actores y espectadores involuntarios del gran teatro de nuestra sique donde operan fuerzas contrarias en combate permanente. También nos constituimos en nuestra propia catarsis. Nosotros somos su resultado; a veces, una tragedia, a veces una comedia y las más, una mezcla tragicómica. Por eso a mí la pervivencia del teatro no me preocupa lo más mínimo como tampoco me preocupa si soy o no soy libre. Mientras existan las lolitas, sé que mi libertad será siempre relativa y que nunca seré dueño del todo de mis actos. Mis actos son producto de los sueños, cocodrilos nocturnos que navegan por las aguas profundas del inconsciente. “El hombre está hecho de la materia de sus sueños”, dijo Shakespeare, fundador de la sicología moderna y gran cazador de cocodrilos.






Pero yo no escribo para dar un curso intensivo sobre Shakespeare o sobre los griegos sino para describir al gran cocodrilo, el más voraz; “el sueño de autodestrucción”, que es sueño macho del hombre maduro que se convierte en Pigmalión porque ha llegado a la edad peligrosa donde cree que lo sabe todo. Un hombre de vuelta significa exactamente un hombre que quiere volver a ser joven porque ya lo sabe todo. Tempus fugit. Para ello la naturaleza, que es sabia de verdad, dispuso de un número ilimitado de Lolitas para bajar al hombre maduro de su pedestal y encaminarlo hacia la muerte. Las lolitas en apariencia son siempre inocentes y cándidas. En realidad son bombas de fragmentación de efecto retardado que suelen explotar inesperadamente dejando una cantidad enorme de cadáveres a su alrededor. Los cadáveres pueden ser metafóricos o no. De todas maneras al hombre maduro, si no lo deja cadáver del todo, lo ingresa directamente en el asilo a tomar sopita caliente de por vida. Uno jamás sale impune de una experiencia con lolitas. Estar con una lolita es una experiencia “liminar”, como diría un filósofo posmoderno. Es fundamental que haya una diferencia de edad considerable y una diferencia de estatus considerable también. A favor, claro está, de la lolita. Aunque a simple vista parezca lo contrario…