SAN FELIPE II DE HABSBURGO Y DEL SAGRADO CIERRE DE FROTERAS. TECNÓCRATA TEOLÓGICO, PATRÓN DEL OPUS Y EL P.P.
Autodefinición Informal. Con todo mi respeto, soy apolíticamente incorrecto. Mientras más viejo, más tierno me vuelvo y también más radical.
martes, 18 de febrero de 2014
HISTORIA Y SANTIDAD.
SAN FELIPE II DE HABSBURGO Y DEL SAGRADO CIERRE DE FROTERAS. TECNÓCRATA TEOLÓGICO, PATRÓN DEL OPUS Y EL P.P.
viernes, 14 de febrero de 2014
EL ESCRITOR DESCONOCIDO, MI HIJA MEDIANA Y YO
(Extracto)
…
- Los diálogos no se te dan mal.
- Eso no es escribir.
- Un diálogo bien construido puede definir muy bien una situación o a un personaje. Yo me siento muy identificada con la manera en que aparezco.
-Tú eres mi hija y me importa un bledo si te sientes identificada o no. Yo quiero escribir en largo, inventar historias que aparentemente hablen de mí pero sin ser yo, con personajes como el escritor desconocido y la cajera de supermercado que me sirvan para que pueda irme por los cerros de Úbeda cuando se me antoje, haciendo todas las digresiones que me dé la gana, sin someterme a ninguna regla. Y además odio estar poniendo guiones cada vez que habla alguien.
- Es lo que estás haciendo ahora.
-Porque no tengo más remedio. No sé por dónde salir.
Historias mágico-medievales, intrigas femenino-policiales, amores orientales, catedrales a mares, vientos ancestrales, ficciones espaciales…
- Pues está muy claro. Por un lado, desprecias los vanguardismos experimentales y por otro lado, te mueres de envidia porque el escritor desconocido sí puede escribir novelones de quinientas y pico páginas y tú no y, como es así, porque es así, te montas la coartada intelectual de un mundo caótico donde contar historias es imposible.
-¿Y a ti quién te ha dado vela en este entierro?
-Tú. Me estás convirtiendo en tu excusa preferida para escribir otro relato más sin historia. Deberías estarme muy agradecido.
- Muchas gracias.
- Papi, me voy a llevar “El arte de amar” de Fromm. “El malestar en la cultura” te lo dejo en exclusiva para ti.
- Llévatelo también, te lo regalo. Y a ver si, a cambio, algún día me regalas un libro que me diga cómo contar historias. A lo mejor aprendo algo.
- Lo dudo. Tú no quieres aprender a contar nada. Te sientes muy bien así, haciendo como que te quejas e inventándote una relación de amor-odio con el escritor desconocido.
- Muy sicoanalista te veo yo a ti.
- Mi dinero me cuesta. Yo también tengo derecho a resolver mi relación de amor-odio contigo.
- ¿Y desde cuándo tienes una relación de amor-odio conmigo? Me acabo de enterar…
…
- ¿Y no te has planteado papi, que a lo mejor el relato no
es tu género?
-Vale que no pueda escribir, como me gustaría, novelones de
quinientas y pico páginas… ¿Pero tampoco relatos?
- Podías escribir más corto.
- Esquelas funerarias, por ejemplo.- Los diálogos no se te dan mal.
- Eso no es escribir.
- Un diálogo bien construido puede definir muy bien una situación o a un personaje. Yo me siento muy identificada con la manera en que aparezco.
-Tú eres mi hija y me importa un bledo si te sientes identificada o no. Yo quiero escribir en largo, inventar historias que aparentemente hablen de mí pero sin ser yo, con personajes como el escritor desconocido y la cajera de supermercado que me sirvan para que pueda irme por los cerros de Úbeda cuando se me antoje, haciendo todas las digresiones que me dé la gana, sin someterme a ninguna regla. Y además odio estar poniendo guiones cada vez que habla alguien.
- Es lo que estás haciendo ahora.
-Porque no tengo más remedio. No sé por dónde salir.
Mentira, sí sé por dónde salir. Con una digresión donde
hablaría de que mi incapacidad para escribir un novelón de quinientas y pico
páginas se debe a que no creo que a estas alturas de la Historia se puedan
contar historias. Para que haya una historia que contar tiene que haber un
tiempo lineal y un mundo estructurado. Un tiempo inocente y antiguo. Un tiempo
teológico. Pero estamos a comienzos del siglo XXI. El tiempo se ha hecho
relativo, los dioses nos abandonaron hace tiempo y el mundo cada vez es más incomprensible.
¿Qué sentido tiene darle sentido a un mundo que no tiene sentido? ¿Qué sentido
tiene otorgar solidez y seguridad a un mundo inconsistente, regido por el
principio de incompletitud? Contar una historia es ponerle una cara ficticia y
un nombre falso al caos. Somos piezas de un rompecabezas a la búsqueda de un
modelo que no existe. Imposibilitados para la certeza, nos movemos en las
arenas permanentes de la duda, convirtiendo cualquier movimiento en un espasmo,
cualquier avance en una convulsión que no hace otra cosa que hundirnos más.
Sólo desde la inocencia más absoluta o desde el más absoluto
de los cinismos se puede contar hoy una historia. Sólo desde el analfabetismo
cultural de un público infantilizado es posible tragarse una historia repetida
hasta la saciedad y contada siempre de la misma manera, como cuando niños nos
contaban el mismo cuento para que nos durmiéramos.Historias mágico-medievales, intrigas femenino-policiales, amores orientales, catedrales a mares, vientos ancestrales, ficciones espaciales…
- Como coartada no está mal.
- No entiendo.- Pues está muy claro. Por un lado, desprecias los vanguardismos experimentales y por otro lado, te mueres de envidia porque el escritor desconocido sí puede escribir novelones de quinientas y pico páginas y tú no y, como es así, porque es así, te montas la coartada intelectual de un mundo caótico donde contar historias es imposible.
-¿Y a ti quién te ha dado vela en este entierro?
-Tú. Me estás convirtiendo en tu excusa preferida para escribir otro relato más sin historia. Deberías estarme muy agradecido.
- Muchas gracias.
- Papi, me voy a llevar “El arte de amar” de Fromm. “El malestar en la cultura” te lo dejo en exclusiva para ti.
- Llévatelo también, te lo regalo. Y a ver si, a cambio, algún día me regalas un libro que me diga cómo contar historias. A lo mejor aprendo algo.
- Lo dudo. Tú no quieres aprender a contar nada. Te sientes muy bien así, haciendo como que te quejas e inventándote una relación de amor-odio con el escritor desconocido.
- Muy sicoanalista te veo yo a ti.
- Mi dinero me cuesta. Yo también tengo derecho a resolver mi relación de amor-odio contigo.
- ¿Y desde cuándo tienes una relación de amor-odio conmigo? Me acabo de enterar…
domingo, 9 de febrero de 2014
LA CIUDADANA INFANTA DOÑA CRISTINA Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA.
La ignorancia es un lujo
que sólo los ricos pueden permitirse. Es más, es un lujo necesario para no ver
la cruda realidad. De verla, se correría el peligro de sentirla y entonces es
posible que tomaran conciencia y no pudieran beber champán impunemente. Para
los pobres, sin embargo, la ignorancia es una condena que los encadena para
siempre a la sumisión.
La crisis cumple la
función esencial de desvelamiento. No es posible vivir con una minoría
depredadora y una mayoría empobrecida y desahuciada. Se produce entonces, como
antesala de la explosión, un cambio en el imaginario social. De la imitación
hortera y bobalicona de peluquería de barrio, con su prensa rosa, se pasa a los
símbolos por excelencia de la reparación social: la guillotina y la barricada.
Una de las consecuencias
urbanísticas que trajo la revolución francesa fue convertir en amplios
bulevares las estrechas calles donde el pueblo colocaba todos sus muebles y
enseres impidiendo el paso de las fuerzas represoras. Hoy es muy fácil desplegar
tanques en las calles. Sin embargo resulta imposible reprimir las velocísimos
avenidas de Internet por donde circulan libremente todas las informaciones que
constituyen una prodigiosa barricada frente a la información uniforme del poder.
De la guillotina
empezamos a ver sus benéficos resultados en la persona de la ciudadana doña
Cristina sometida al interrogatorio exhaustivo de un juez. La ciudadana infanta
se ha declarado ignorante y tonta de remate. La ciudadana infanta Doña Cristina
aún ignora que su ignorancia es un lujo
que ya no puede permitirse.
viernes, 7 de febrero de 2014
miércoles, 5 de febrero de 2014
POR QUÉ LOS ACTORES Y LAS ACTRICES NO DEBEN TENER HIJOS ENTRE ELLOS NI DE COÑA
Me resulta muy duro decirlo, pero
ha llegado un momento en mi vida en que es preferible decir la verdad, toda la
verdad y nada más que la verdad. Y esta verdad es la siguiente:
Las relaciones sexuales entre
actores y actrices deben ser puramente recreativas. Jamás reproductivas. Bien
es verdad que dicha verdad se ve atemperada, en parte, porque nuestro oficio
acoge generosamente en su seno a un número nada desdeñable de homosexuales
actores y actrices homosexuales, pero aun así la dura norma general, antes
citada, les sería asimismo aplicable porque, cuando he dicho relaciones
sexuales no reproductivas, he cometido una fragrante imprecisión. En realidad,
lo que quiero decir es que las relaciones sexuales interpersonales,
homosexuales o no, deben ser efímeras y circunstanciales, sin ningún atisbo de
estabilidad. Escarceos, coqueteos, devaneos, espolvoreos…todos los que se
quieran y más. (Por algo nuestro oficio tiene el placer de ser muy rumboso en
cuanto al uso y disfrute del cuerpo, siendo la envidia de clérigos reprimidos,
perversos, pichaflojas o pederastas).
Ahora bien, en el momento en que
alguna actriz, compelida por su legítimo deseo de maternidad, o algún actor,
acuciado por un insano deseo de dejar alguna huella en el mundo, quisiera ser
madre o padre o simplemente pretendiera tener un relación estable y formar una
familia más o menos convencional, sería muy deseable que pescaran en aguas más
profundas y tranquilas que no tuvieran nada que ver con el artisteo.
Músicos, poetas, malabaristas,
artistas plásticos, danzarines, dramaturgos, cantautores, actores, son oficios
con muy pocos beneficios, no solo desde un punto de vista coyuntural (esta
crisis galopante que se está llevando todo por delante) sino también
estructural. En España no hay nada que hacer. Este es un país de toreros, mises
y futbolistas millonarios con una superpoblación muy cualificada de artistas
pobres.
Para que un actor o actriz pueda
desempeñar su trabajo sin la angustia que la escasa práctica de su oficio
procura, debe chulearse a sí mismo o dar un braguetazo.
Chulearse a sí mismo o a sí misma
significa que el histrión o la histriona dedique una parte considerable de su
tiempo a labrarse un porvenir que le provea de una entrada continua de dinero y
así, de esta manera, pueda entregarse a su verdadera vocación, si no de forma
exclusiva sí, quizás, intensiva. Para ello, lo más recomendable es trabajar lo
más autónomamente posible. No depender de ningún jefe. Taxista autónomo,
decorador, fontanera, pintor de brocha gorda, albañil, carpintero, ebanista,
sastra, profesora de clases particulares, prostituto fino, prostituta selecta,
son oficios en donde uno puede establecer su propio horario con cierta flexibilidad.
En cuanto al braguetazo, como su
propio nombre indica, se trata de enamorarse de algún notario o farmacéutica,
profesiones que acarrean abundantes y continuos ingresos en la cuenta corriente.
Aquí se produce un equilibrio absoluto en la contraprestación ya que, en
general, las notarias y los farmacéuticos no son seres que sobresalgan
precisamente por lo divertido de sus profesiones mientras que los actores y las
actrices son seres muy dados a lo festivo. (Resulta muy significativo que cuando
se reúnen entre ellos para darse premios, envidiarse y fotografiarse juntos,
dichos encuentros reciban el nombre de Festivales). Notarios, farmacéuticas,
registradoras de la propiedad o agentes inmobiliarios no disponen, sin embargo,
de estos felices encuentros.
El equilibrio queda plenamente
asegurado entre el histrión y la farmaceútica, por ejemplo. “Yo te introduzco
en el mundo del glamour y la apostasía y, a cambio, tú me das seguridad a
través de tu aburrido dinero”. Bien puede ser la frase que selle una alianza
eterna.
¿Qué impide pues, que durante
está armónica relación no pueda la actriz procrear varios hijos del notario y
desarrollar plenamente su profesión mediante el recurso de alguna nodriza?
¿Quién pude impedir, por otro
lado, que el actor no introduzca en el vientre virgen de la farmacéutica la
semillita que la haga la mujer más completa y realizada del mundo mientras él
obtiene aplausos sin fin en los escenarios?
¿Qué obstáculos debería sortear
una pareja homosexual compuesta por actriz- registradora o notario-actor para
que su vida no fuera coser y cantar? Ninguno, salvo los efímeros momentos en
que gobierne la ultraderecha y ni aun así pues, gracias a las redes sociales, nos
enteramos rápidamente de qué pie cojean los políticos que aparentemente no cojean
¡El mundo virtual es un patio de vecinos donde todo se acaba sabiendo!
Mucho podría alargarme sobre un
tema tan sugerente y que estoy seguro servirá de ayuda a mis compañeros y
compañeras muy jóvenes quienes, llevados por una lógica ilusión, creen que
podrían vivir del histrionismo valiéndose exclusivamente de sus habilidades perfomativas.
Por desgracia sucede en contadísimos casos.
Más les vale que, en previsión
del negrísimo futuro que les espera, saliesen del ensimismado mundo del artisteo
y la dramaturgia y empleasen una porción razonable de su tiempo a viajar a los
mundo exteriores y allí se relacionasen con estudiantes de notaría o farmacia. Quién
sabe.
lunes, 3 de febrero de 2014
NACIMIENTO DEL NACIONALISMO
Primero es una anécdota(a uno lo
nacen), más tarde una querencia, después un símbolo que se convierte en síntoma
y al final una categoría.
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